domingo, 22 de marzo de 2009

La extraña costumbre de extrañarte.

Entre mis dedos se escurre el agua
se me caen los parpados cansados
y entre mis labios nace
la extraña costumbre de extrañarte.

Entre mis manos yace el reflejo
de unos encantados por mis encantos,
y entre mis ojos nace
el extraño habito de extrañarte.

Se me deslizan recuerdos,
caen como hojas de otoño
en ese suelo del parque escondido,
ya una vez nos vio nacer.

Se me deslizan recuerdos
en la boca de mi estomago,
resbalan en el parque escondido
de mis desgarradas entrañas.

Entre mi alma y mi corazón
se derrama el sueño de aquella vez
que alguna vez fue un dulce diciembre
y ahí en ese punto nace una vez más
el extraño habito de extrañarte

Entre mis manos y mis cabellos
se pelean la rabia y el dolor
y en mi desolada cabeza nace
la extraña costumbre de extrañarte.

Ensueño

Se me cae la noche
que suspira tu nombre
me recuerda tus roces,
tus ojos negros dulces de ensueño.

Se me cae la luna
se me vuelve amarga
sin tu frescura,
tus ojos negros dulces de ensueño.

Que triste simulacro este
que alivio tan desgraciado ese
que me agobia al no tenerte
no te tengo solo porque quiero.

Se me cae la estrella
que suspira el añoro
que recuerda esos logros
añoranza que se estrella en mi orgullo.

Se me cae la noche
que suspira tu nombre
me recuerda con colores
unos ojos negros dulces de ensueño.

Quiero

Quiero que tus manos me quemen
que tu lengua me enrede
que tus ojos me llamen
silentes y constantes,
suspiro pensando
en los nidos que he creado
desde tus tobillos
hasta tu ombligo.

Quiero que me quemes con tus dedos
sutil delirio que desvanece
ante cualquier instinto
quiero tus labios atentos
desesperados, secos o mojados
Quiero tus puertas abiertas
a mis antojos, a mis calvarios
mi alma esteparia corre
por mis venas buscando
llenarte, buscando sentirte,
silente y atenta.

Quiero que tus manos me quemen
que tus ojos me ultrajen
no te desvanezcas ante el tiempo
el deseo no tiene tiempo
cuando se sabe sostenerlo.