Con las manos y pies atados
A un moribundo y endemoniado
Árbol descabellado
Con las ramas ya cediendo
Ante la pudrición,
Logro verte a lo lejos
Contenida y distante
inmutable ante mi malestar
Para poder contener
Así dentro de tu alma de cristal
Tu propio malestar,
Tu propia frustración ante mi realidad
Eres una silueta sin rostro
Sin textura ni olor
Solo una menuda voz,
Tú voz…
A lo lejos, me deja saber
Que estas ahí.
Las ramas van cediendo,
El dolor va cediendo a mi voluntad,
Mis ganas de correr le ganan
A esta cruenta desesperación
Y siento, siento cuando te se ahí,
Siento como mi corazón
Se salta, se acelera
Cuando dejas correr tu alma
A través de tus palabras
Cuando dejas escapar
Palabras suaves a pesar de la realidad
Dejas escapar en letras
Lo que tus sueños esperan
Y aunque la realidad te pida
Te grite, te exija,
¡Aléjate de ella!
Aun sigues de pie observándome,
Mientras desato mis manos
De este demonio incrustado en la tierra,
Y salgo de este extraño bosque
De esta extraña prisión
Y así tú también mientras tanto
Vas desatando los demonios
Que te impiden acercarte a mí.
Iv Molina
viernes, 4 de junio de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)