jueves, 20 de febrero de 2014

El irascible sueño del ingenuo

Cuando la culpa es de otro
pero tropieza y cae encima del bueno
el culpable se abre camino cual potro
y despotricando se adueña de lo ajeno.

El bueno levanta su mano y pelea su credo,
camina agonizando iracundo
con su pose y magistral enredo
empieza a indagar en lo profundo.

Se desvela creyendo que en sus manos
lleva la victoria de un mundo acabado,
se le diluyen sus sueños vanos
en la ira de su espíritu constipado.

Los gritos constantes de emancipación,
las luchas burbujeantes llenas de dolor,
la juventud yace vestida de pasión
buscando contrastes para darle a la verdad color.

Corren todos perdidos en la confusión
con un sueño latente en su interior,
el alma llora ante la decepción
de que esta generación perece como la anterior.

Y con los años la ira se calma,
la ingenuidad abandona el yo interior
disipándose en los rincones del alma,
llevando nueva dureza al exterior.

Una nueva generación se levanta
iracunda en su nueva esperanza
ignorando lo burócrata
que se esconde en la enseñanza.

Algunos no trasforman la ira,
más bien la añejan y explotan
volviendo la lucha una vulgar sátira
con tristes consignas que nada aportan.

Y vuelve otra generación proclamando
con sus sueños recién nacidos en sus brazos,
irascibles como siempre esperando
que esas mariposas recuerden cuando fueron orugas.



Iv.
San Diego 2012