miércoles, 9 de junio de 2010

Preámbulo a un escrito

Y es que resulta que dejarte de amar no es un problema de sentimiento o de emociones.
Decidir si te dejo de amar o no es una situación mucho más compleja que simplemente pararme y decir:
¡OK, ya no más, ahora te saco de mí!
Pensar siquiera si te dejo de amar o no es un acto que no solo implica la cursi y reiterada imagen de un corazón huérfano y roto o el hecho de asumir algún tipo de obsesión por no dejar de hacerlo y que la gente crea y asuma que soy altamente estúpida por seguir haciéndolo.
Dejar de amarte para mí es un problema ético, moral, de asuntos complicados y que conciernen a lo etéreo, a lo divino inclusive; es algo que está ligado a mi fe y a mis creencias, a lo que siempre he creído y esperado, a la fuerza , al sentido concreto y real de amar mas allá de dedicar cuatro canciones vacías de algún canta-autor de moda, va mas allá de un anillo perdido en el fondo del océano, va mas allá de que incluso tu no me ames a mí. Decidir si dejo de amarte o no es un problema filosófico para mí, un asunto que debe sustentarse con la lógica y mi sentir. Y ahora bien, aquí dejo por sentado porque aun no decido si permitirme dejar de amarte o no, si te amo me violento y si no me empobrezco.

(Entonces sigo amándote, porque puedo lidiar con la violencia pero no con la pobreza de mi si boto parte de lo que me hace ser, amarte, amarte y amarte... es más, mucho más de lo que una cabeza contemporánea pueda creer. Solo el que entiende el amor como algo más que pasión, como algo más que deseo y monetización del concepto entenderá que si se ama de verdad no se decide con tanta facilidad dejar de hacerlo, el que entiende que el amor es doblegar nuestras propias miserias sin agredirnos a nosotros mismos, entenderá lo que digo, y no es que no tenga dignidad por amarte después de todo, es que más bien, por tener dignidad de verdad es que a pesar de todo, yo aun te amo. )


Someternos a los sentimientos viles es los que nos hace indignos, sentir amor nos dignifica no importa su forma de expresión.


Iv.