sábado, 19 de febrero de 2011

Piedad.

Que Dios se apiade de mi corazón
Y que sus brazos reconforten mi alma,
Mi espíritu se agoto de tanto frio
Y solo espera el cálido alivio
Que Dios se apiade de este amor
Y lo destierre
De mis dedos
De mis labios
De mis cabellos,
De mi piel,
Y me abrace y sostenga en mi clamor.
Estoy terriblemente quebrantada,
Que mi cuerpo consiga auxilio
En la soledad misma
Y que el vacio que me deja esta partida
Lo llene otro tipo de amor
Declaro el silencio mi compañero
Y abstenerme a amar en carne
A algún otro cuervo
Que me arranque carne
En su hambre por llevarse
De mi solo eso, mi carne.
Mi cobardía de intentarlo de nuevo
Será tan valiente que con mi soledad me quedo.
Que mi espíritu consiga otra manera de amar
Que mi cuerpo se libere de cualquier necesidad
Que Dios se apiade de este malestar
Y me libere de tu frío por siempre jamás
Que Dios se apiade de tu corazón
Y lo haga volver amar
Como una vez nos juramos amar,
Que te de eso y mil cosas más.
Yo me voy con lo vivido
Con lo que he sentido
Con el sabor de tu vino en mis labios
Sin ansias de amar otros labios
Sin ansias de amar otro cuerpo
Otra alma y otros cabellos,
Que dios expanda este amor
Para proyectarlo al mundo
Y me libere del deseo de amarte.
Que Dios escuche mi grito más íntimo
Cuando le pido que me deje amarte
Y que me ames igual,
Y si no es así,
Que te arranque de raíz
De cada molécula que habitas en mí.
Que Dios me libre de amar
Nuevamente a alguien que no este
Conforme a mi corazón y a mi sed.


Iv Molina.