domingo, 9 de diciembre de 2012

¿A dónde?



 ¿A dónde se van los sueños rotos,
los deseos no deseados,
las promesas no cumplidas,
las verdades no dichas,
las ilusiones partidas,
el fuego rojo de la mentira,
las cenizas de los amores que fueron en sutil agonía?

¿A dónde se van los cariños frustrados
los besos enfadados,
la brisa mortal de los silencios ahogados
los ojos inundados de sal y llanto
los huesos de los sentimientos despellejados?

¿A dónde se han ido las lágrimas
que reposaron devastadas en las orillas
de mis labios distraídos?

Señor,
 ¿A dónde se han ido los templados ayunos
de un alma empecinada en renunciar al orgullo?
¿En dónde has depositado, Señor, esas mis oraciones
que rebotan noche tras noche en mis muros de concreto
en mis techos de madero?


¿A dónde se han ido los gemidos
de un espíritu redimido y exprimido
por esos sueños lejanos que perecen ya desteñidos?

¿En dónde están mis promesas recitadas
bajo las sombras de tus alas protectoras?
¿Dónde está mi estruendosa alabanza, mi firme esperanza?

¿A dónde se van los deseos de mi corazón
cada vez que se lucen en una oración?
¿Los escondes, Señor?
¿Los coleccionas en algún jarrón, en una copa,
o esperas a completar los versos de mis deseos
para armarme una canción?

¿A dónde se han ido los paraísos escasos
que mis ojos han apreciado,
las lágrimas que en tu regazo he derramado?
¿De qué han servido?
A ti… ¿te han dolido?

¿A dónde se han ido mis preguntas
cuando las repito en silencio
bajo el manto de tu cielo?
¿De qué han servido?
Y tú…¿las has oído? 


Iv Molina.