jueves, 13 de octubre de 2011

Un sueño que murió en el tiempo.

Llegó a su casa le esperaba una ensalada, una botella de vino, ella con todo el esmero tratando de impresionarlo, amaba complacerlo en todo.
Comieron, fueron a ver televisión. Él la tomó contra la pared y empezó con su inclemente lengua a azotar sus labios, sus manos la apretaban como si quisiera exprimirle todos los jugos que fueran posibles, se revolcaron hasta llegar a la cama, arriba, abajo, sentados, viceversa, al derecho cara al pecho, cara al cielo un grito frustrado por la mano de él, que ella con su lengua morbosamente acarició. Ella se dio la vuelt, él la tomo en sus brazos y busco llevar su mano a su entre pierna. Cariñosamente le pidió permiso para dejar posar sumano dentro de su ser , ella satisfecha aceptó.
De pronto se empezó a sofocar, quería respirar pero no podía, en ese momento todo se tornó blanco y entonces Teresa despertó, alterada y sofocada, sintió una mano cálida en sus cabellos grises:

-¿Qué te sucede mi querida Teresa?¿otra pesadilla?- Dijo la enfermera mientras le tomaba la tensión.
-¿No ha llamado verdad? - Preguntó Teresa a la enfermera.
-No mi hermosa Teresa, no ha llamado, seguramente llamará pronto.

Se giró Teresa en su cama hacia la ventana miró el paisaje, con las lágrimas en sus ojos no pudo evitar preguntarse:

-¿A quién esperas, a un muerto, a un fantasma o a un recuerdo?

Suspiró ... Y con ella murió un sueño.


Iv Molina