No me veo en otros ojos
ni me siento en otras manos,
no me imagino otra voz
cada mañana
que no sea tu voz
No me encuentro en otros labios
ni me pierdo en otra lengua
¡SI!, mi boca no es una santa
pero es pulcra de sentir
solo lo que tú le das a ella.
No me pierdo entre unas piernas
solo llego y vuelvo
como un día cualquiera,
no me hallo en otro sitio
que sea ese que fue tan solo
tuyo y mío.
He despertado
con otras espaldas
viendo mí pecho,
y no me encuentro
en el alivio de otros besos.
No hay otra piel como tu piel
no hay otro olor como tu olor,
mis pechos son volcanes dormidos,
que solo reaccionan
a tu auxilio.
En mi entrepierna no corre
aire, ni alivio, si contraste,
si no eres tú
quien se acerca,
si no eres tú...
Mis labios
no se encuentran en otra boca,
en otro aroma,
en otro aliento, en otra voz,
y de estas cenizas
mi cuerpo entumecido
no se encuentra en otras montañas
tus pequeñas montañas,
tus defectos, grandes defectos,
tu belleza, tu fealdad,
mi cuerpo no engrana
con otro cuerpo,
no se acomoda a otro sexo.
Mi deseo no rebosa
si no eres tú
quien lo alborota.
Iv Molina.
martes, 16 de noviembre de 2010
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