miércoles, 30 de octubre de 2013

Periférico

Me desprendí involuntariamente de aquel sitio, 
                                  de su miseria andante, 
invisible y taciturna.

Decidí hacer de Dios poesía y rima 
para los que no lo conocen 
lo conozcan como yo
para los que no lo entienden 
lo entiendan como yo...

Hice de Dios versos mundanos ... 
para ver si alguien lo ama como yo...
para los que no lo quieren 
lo quieran como yo...

Pero la miseria no se apartó de mi, 
me soltó, sí; 
no tuvo más remedio, 
la aborrecí,
pero no se apartó de mi.

¿Y cómo apartarse de ella 
        si impregna todo lo que nos rodea?

Hasta los árboles se sienten miserables 
                         cuando ella está cerca.

Porque ella, 
cuando ya no habita en tus entrañas, 
si la viviste, siempre molesta, 
siempre ofusca, 
siempre revela, 
aunque ya no está adentro, 
siempre molesta.

Me desprendí involuntariamente de aquel sitio
me desmembró,
me sacudió,
voluntariamente hoy le digo adiós
con el peso y el polvo de aquel olvido forzoso.


Iv. 


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