lunes, 22 de febrero de 2010

Esta o aquella.

Te amo como te ame la primera vez,
más de una vez lo dude
pero ahora no me cabe duda de que te ame.

Te amo como aquella vez
que mi mano resbalo en tu mano,
que mis labios se abrazaron a los tuyos
en un fatal accidente invocado
por nuestras manos.

Te amo en silencio
como aquella vez
que me perdí en tus ojos
como aquella vez que te ame
por primera o tal vez segunda vez.

Te amo perdida en celos,
en dudas, en lágrimas profusas
te amo con amor grande y exorcizado
de cualquier vicio dañino,
de cualquier odio maldito.

Con las dudas nadando en mis aguas,
te amo cuando me rechazas,
cuando me buscas, cuando me hablas
cuando no sé si tus lágrimas
son por aquella o por esta que sí te ama.

Te amo cargada de coraje y fe,
pero con tantas dudas,
¿será que cuando piensas en amor
piensas en aquella o piensas en esta
que si te ama?

Te amo, como siempre
como ayer, como hoy,
amarte como te amo
amarte como me amaste
amarte es vivir en el infierno del cielo.

Y mi cabeza no deja de repetirse,
¿Será por aquella o por esta que sí te ama?


Iv

lunes, 1 de febrero de 2010

Carta de renuncia

Renuncio a mirar con desprecio a alguien distinto a mí,
Renuncio a llorar por quien no merece mi tiempo,
Renuncio a las personas nocivas que destruyen mi vida
Renuncio a comer por comer, a hacer el amor por hacerlo, a besar por un simple hábito, o solo por probar otros labios.
Renuncio a no disfrutar de la vida porque no todo me salió como quería
Renuncio a los juicios y a las críticas
Renuncio al miedo de levantarme todas las mañanas
Renuncio a creerme mas que los demás
Renuncio a la lástima, al odio, al apego por cosas que no son necesarias,
Renuncio a la injusticia que mi corazón pueda llevar a cabo,
Renuncio a callar cuando debo hablar y hablar cuando me tengo que callar
Renuncio al sueño cuando hay que trabajar
Renuncio a que me quieran controlar
Renuncio al ocio porque simplemente hacer algo no sea digno de mí
Renuncio a la necedad, a molestarme con otros si no hacen lo que me da la gana
Renuncio a la vida triste y sin sueños, o no creer en ciertos cuentos y no dejarme llevar por ciertos anhelos.
Renuncio a las caricias asperas del desamor, a suplicar un beso, renuncio a los besos llenos de agua de mar que solo me quiebran los labios y me hacen llorar.
Renuncio a quien no le importo, renuncio a los excesos, renuncio a decir que si cuando es no, y decir no cuando es si.
Renuncio a los ojos marchitos que me ven llenos de culpa y miedo
me desprendo de no sonreírle a alguien que solo necesite eso de mi,
Renuncio a la tristeza, al dolor, a la culpa.
Me despego de reírme de quien realmente me necesita, de quien me implora en silencio en algún lugar del mundo sin conocerme que lo asista.
Renuncio a las mentiras piadosas, o mentiras blancas, ¡blancas un coño!, mentira es mentira.
Renuncio a seguir a alguien si no estoy de acuerdo en su voluntad
Me desprendo se ser uno más del montón, queriendo dármelas de arrecha y rebelde, cuando en realidad tener los pantalones puestos, no tiene nada que ver con eso.
Renuncio a dormir para soñar,
Renuncio a todo lo que me haga mal.