lunes, 19 de noviembre de 2012

Una forma de vida.

"El amor es una forma de vida, un camino que nos hace libres, una convicción y una decisión, no es un simple sentimiento. He ahí la razón del fracaso de muchos ante el amor (en todas sus expresiones posibles). Le atribuyen características emotivas y efímeras que no son propias a lo que realmente supone el concepto verdadero del AMOR y de su verbo en acción AMAR. Cuando se ama, se VIVE. Por algo AMAR es un mandamiento, al final de cuentas, para poder hacerlo se necesita de convicción, fe, dominio propio y respeto en primera instancia, hacia uno mismo. No se muere el amor que nunca ha sido amor, se muere la emotividad, el deseo, la pasión, eso que se parece tanto a... pero es. Hay que sobreponerse a los estados emocionales y sentimentales con convicción y templanza para poder sobrellevar semejante concepto con dignidad, de lo contrario seguiremos siendo esclavos de la misma mentira, de las mismas palabras, de los mismos ciclos, de los mismos conflictos, de los mismos cuentos de hadas; porque nos guste o no, para vivirse un cuentico de hadas también hay que tener fuerza de voluntad y convicción. El fracaso emocional esta ligado a la vanidad y al ego, cuando entendemos que el amor verdadero carece de esas características entendemos 2 cosas:

1- Que probablemente nunca hemos amado.
2- Que la humanidad nos ha mentido irremediablemente sobre el amor. Sin embargo la verdad siempre estuvo ahí, solo que nos resultó más fácil creer lo que nuestro ego y vanidad nos permitió absorber. 



Iv.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Ojos incorruptos

Sí, mi boca ha mentido,
a veces poseída miente de repente
sobre insospechadas estupideces.
Ejemplo:
-¡Ya estoy llegando!

Sí, mi boca tiene vida propia,
solo a veces, ya no siempre;
a veces, antes...
sí, antes era siempre. 

Pero mis ojos...¡Oh mis ojos!
esos nunca mienten
nunca mintieron ni timidos ni osados
ni fuertes o ásperos.

Sí, mi boca endemoniada te mintió
más de una vez, tal vez, creo, más de diez
Pero mis ojos ¡Oh mis ojos!
profundos calvarios que destellan brillos absurdos.

¡Oh mi boca! maltrecha y soplona...
si hubieras callado mi boca
y en silencio devoto y severo
hubieras escuchado y leído
los párpados incorruptos
de mis ojos casí ocultos...

¿Qué sería de nosotros
sin ese invierno que congeló
los tuétanos de aquella pasión?

Sí, mi boca a veces miente
sobre trémulas estupideces.
Ejemplo:
-¡Ya vengo!
y a veces entonces ni siquiera regreso. 


Iv Molina.