Alguien corría al final del callejón, se escucharon 2 detonaciones: ¡PA-Z PA-Z! Un hilo de sangre lo reveló todo.
Iv
sábado, 17 de mayo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Brisa
Los años traspasan al cuerpo
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos
Se humedece
con el llanto matutino de Dios:
Rocío para algunos
Milagro para otros
Nada para muchos
Golpea mis oídos
así como la luz punzante
delibera cabalgando en los valles
en las montañas
las sombras que demolerá.
Puede ser recuerdo
puede ser olvido
a eso sabe su silencio
La brisa acaricia mis labios
mientras susurra aromas a mi nariz
hay un olor que porta cosas olvidadas
Ella atrapa momentos
que empolla en mi memoria
pero aún ese olor
no se diluye en mi boca
Mi saliva no reacciona
mis pupilas aún no explotan
Puede ser recuerdo
puede ser olvido
La brisa me abraza firme
silbando a mi oído
canciones que no recuerdo
pero sé de donde han venido.
Los años traspasan al cuerpo
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos
Iv.
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos
Se humedece
con el llanto matutino de Dios:
Rocío para algunos
Milagro para otros
Nada para muchos
Golpea mis oídos
así como la luz punzante
delibera cabalgando en los valles
en las montañas
las sombras que demolerá.
Puede ser recuerdo
puede ser olvido
a eso sabe su silencio
La brisa acaricia mis labios
mientras susurra aromas a mi nariz
hay un olor que porta cosas olvidadas
Ella atrapa momentos
que empolla en mi memoria
pero aún ese olor
no se diluye en mi boca
Mi saliva no reacciona
mis pupilas aún no explotan
Puede ser recuerdo
puede ser olvido
La brisa me abraza firme
silbando a mi oído
canciones que no recuerdo
pero sé de donde han venido.
Los años traspasan al cuerpo
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos
Iv.
jueves, 20 de febrero de 2014
El irascible sueño del ingenuo
Cuando la culpa es de otro
pero tropieza y cae encima del bueno
el culpable se abre camino cual potro
y despotricando se adueña de lo ajeno.
El bueno levanta su mano y pelea su credo,
camina agonizando iracundo
con su pose y magistral enredo
empieza a indagar en lo profundo.
Se desvela creyendo que en sus manos
lleva la victoria de un mundo acabado,
se le diluyen sus sueños vanos
en la ira de su espíritu constipado.
Los gritos constantes de emancipación,
las luchas burbujeantes llenas de dolor,
la juventud yace vestida de pasión
buscando contrastes para darle a la verdad color.
Corren todos perdidos en la confusión
con un sueño latente en su interior,
el alma llora ante la decepción
de que esta generación perece como la anterior.
Y con los años la ira se calma,
la ingenuidad abandona el yo interior
disipándose en los rincones del alma,
llevando nueva dureza al exterior.
Una nueva generación se levanta
iracunda en su nueva esperanza
ignorando lo burócrata
que se esconde en la enseñanza.
Algunos no trasforman la ira,
más bien la añejan y explotan
volviendo la lucha una vulgar sátira
con tristes consignas que nada aportan.
Y vuelve otra generación proclamando
con sus sueños recién nacidos en sus brazos,
irascibles como siempre esperando
que esas mariposas recuerden cuando fueron orugas.
pero tropieza y cae encima del bueno
el culpable se abre camino cual potro
y despotricando se adueña de lo ajeno.
El bueno levanta su mano y pelea su credo,
camina agonizando iracundo
con su pose y magistral enredo
empieza a indagar en lo profundo.
Se desvela creyendo que en sus manos
lleva la victoria de un mundo acabado,
se le diluyen sus sueños vanos
en la ira de su espíritu constipado.
Los gritos constantes de emancipación,
las luchas burbujeantes llenas de dolor,
la juventud yace vestida de pasión
buscando contrastes para darle a la verdad color.
Corren todos perdidos en la confusión
con un sueño latente en su interior,
el alma llora ante la decepción
de que esta generación perece como la anterior.
Y con los años la ira se calma,
la ingenuidad abandona el yo interior
disipándose en los rincones del alma,
llevando nueva dureza al exterior.
Una nueva generación se levanta
iracunda en su nueva esperanza
ignorando lo burócrata
que se esconde en la enseñanza.
Algunos no trasforman la ira,
más bien la añejan y explotan
volviendo la lucha una vulgar sátira
con tristes consignas que nada aportan.
Y vuelve otra generación proclamando
con sus sueños recién nacidos en sus brazos,
irascibles como siempre esperando
que esas mariposas recuerden cuando fueron orugas.
Iv.
San Diego 2012
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