sábado, 17 de mayo de 2014

Microcuento pacífico

Alguien corría al final del callejón, se escucharon 2 detonaciones: ¡PA-Z PA-Z! Un hilo de sangre lo reveló todo.

Iv 

martes, 25 de marzo de 2014

Brisa

Los años traspasan al cuerpo
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos

Se humedece
            con el llanto matutino de Dios:
Rocío para algunos
Milagro para otros
Nada para muchos

Golpea mis oídos
así como la luz punzante
delibera cabalgando en los valles
en las montañas
las sombras que demolerá.

Puede ser recuerdo
puede ser olvido
a eso sabe su silencio

La brisa acaricia mis labios
mientras susurra aromas a mi nariz
hay un olor que porta cosas olvidadas

Ella atrapa momentos
que empolla en mi memoria
pero aún ese olor
no se diluye en mi boca

Mi saliva no reacciona
mis pupilas aún no explotan

Puede ser recuerdo
puede ser olvido

La brisa me abraza firme
silbando a mi oído
canciones que no recuerdo
pero sé de donde han venido.

Los años traspasan al cuerpo
así como la brisa viaja ligera
entre las hojas de los pastos secos

Iv.

jueves, 20 de febrero de 2014

El irascible sueño del ingenuo

Cuando la culpa es de otro
pero tropieza y cae encima del bueno
el culpable se abre camino cual potro
y despotricando se adueña de lo ajeno.

El bueno levanta su mano y pelea su credo,
camina agonizando iracundo
con su pose y magistral enredo
empieza a indagar en lo profundo.

Se desvela creyendo que en sus manos
lleva la victoria de un mundo acabado,
se le diluyen sus sueños vanos
en la ira de su espíritu constipado.

Los gritos constantes de emancipación,
las luchas burbujeantes llenas de dolor,
la juventud yace vestida de pasión
buscando contrastes para darle a la verdad color.

Corren todos perdidos en la confusión
con un sueño latente en su interior,
el alma llora ante la decepción
de que esta generación perece como la anterior.

Y con los años la ira se calma,
la ingenuidad abandona el yo interior
disipándose en los rincones del alma,
llevando nueva dureza al exterior.

Una nueva generación se levanta
iracunda en su nueva esperanza
ignorando lo burócrata
que se esconde en la enseñanza.

Algunos no trasforman la ira,
más bien la añejan y explotan
volviendo la lucha una vulgar sátira
con tristes consignas que nada aportan.

Y vuelve otra generación proclamando
con sus sueños recién nacidos en sus brazos,
irascibles como siempre esperando
que esas mariposas recuerden cuando fueron orugas.



Iv.
San Diego 2012