los poetas rancios
que vivimos de la tristeza
y escribimos de la agonía?,
¿qué será de nuestras letras,
de nuestras palabras agrias
que viven de la injusticia
y se plasman llenas de malicia?
¿Qué será de nosotros
los poetas amargos
que de lado y lado
hablamos de lo malo
para entender lo bueno,
que de lado y lado
entendemos los sentimientos
humanos y no hallamos
los nuestros?
¿Qué será de nosotros
los poetas tristes
después del Apocalipsis,
cuando Dios toque
las siete trompetas
y solo queden sobre la mesa
ciento cuarenta y cuatro mil?,
¿qué será de nosotros
cuando nos hagan
cuarenta y cuatro mil pedazos
atados a nuestros lazos
y a nuestros pecados?
¿Qué será de nosotros
los poetas que vivimos
de la imperfección
cuando el mundo sea
una gran perfección?,
¿qué será de nosotros
que añoramos lo malo
para entender lo no tan malo,
¿qué pasará? ¡Sí!,
¿qué será de nosotros
los poetas cuando
la belleza sea lo único
que se vea y no exista
nada que la detenga?
¿Qué será de nosotros
los poetas pecadores
cuando todo se acabe,
cuando llegue
el principio del fin
y el comienzo
de lo interminable?
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