Mi dolor esta callado
a un costado de mis costillas,
esta acurrucado
ahi en ese espacio
entre la cuarta y la quinta.
Mi voz esta apagada,
sale poco a poco
para entonar las palabras
que son mas necesarias.
Mis ojos no lloran,
¿para qué? ya lloraron.
Es largo el camino,
es turbulento,
estoy en un río tubio
me sostengo de esa raíz,
me aferro a ella,
porque es lo único
que me queda.
Y espero...
a que baje la corriente...
Con sed de respuestas
le pregunto a Dios:
¿será suficiente amor y fe
para liberar esta batalla?
¿será sificiente esta raíz
para sostenerme y mi fuerza
para mantenerme?
Iv.
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