domingo, 15 de mayo de 2011

P

¿Qué tan difícil puede ser mover una montaña?
¿Qué tan difícil puede ser besarte otra vez?
¿Qué tan difícil puede ser decir lo que siento?
¿Qué tan difícil puede ser tener fe?
¿Qué tan difícil puede ser el ser honesto con uno mismo?
¿Qué tan difícil es entender el amor?
¿Qué tan difícil puede ser entender que hemos nacido para amar?
¿Existe algo más allá de los límites rígidos y estúpidos de la sociedad?
¿Existe algo más allá de tu rostro angelical?
¿Existe el vacio en mi corazón?
¿Existe la pregunta que ha sido por siempre contestada incorrectamente?
¿Existe la divinidad humana?
¿Existe alguna regla que me prohíba cometer errores?
¿Existe algún aviso cerca de ti que me prohíba amarte?
¿Existe la piedad como expresión en los sentimientos de nuestros enemigos?
¿Existe la palabra amor en tu léxico?
¿Existe el recuerdo como algo empírico dentro de las almas de los muertos?
¿Existe el amor que me juraste hace ya un eterno?
¿Existe algún lugar que no esté en ninguna parte?
¿Acaso la fuerza del amor me convertiría en mejor persona?
¿Acaso amarte me hace mejor persona a costa de mi dolor?
¿Acaso existe una razón suficiente para olvidarte?
¿Acaso estas llorando por mi tanto como yo por ti?
¿Qué tan difícil es crear una ilusión y un sueño?
¿Qué tan difícil es ser la dueña del tiempo?
¿Qué tan difícil es dibujar la silueta de Dios mientras me ve?
¿Qué tan difícil es conocerlo?
¿Qué tan difícil es tenerte?
¿Qué tan difícil es olvidarte?
¿Es acaso imposible besar el aire para no herirte al tocarte?
¿Qué tan difícil es vivir sin ti?
¿Qué tan difícil es afrontar que no estás, que me abandonaste?
¿Qué tan difícil es amarte?
¿Qué tan difícil sería morir?

Escrito en algún momento del año 2001.


Es bueno continuar con algunas preguntas contestadas, con nuevas incógnitas y seguir a pesar de los años haciéndome las mismas preguntas que aquellos días, me gusta saber que a pesar de todo, mi esencia más pura, sigue estando intacta.


IV Molina

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