martes, 5 de julio de 2011

Reflexión 4 de Julio 2011.-

"El corazón juzga según su naturaleza, la razón según la conciencia. ¿cuál es la naturaleza de tú corazón? ¿cómo está tu conciencia?. Cualquier corazón puede cambiar de naturaleza y cualquier conciencia se puede ensuciar, pero no toda voluntad enmienda su corazón ni limpia su morada"

Llegué a esta conclusión despues de cuestionarme y preguntarme:
¿Quién soy yo para señalar a alguien?
Nadie, es mucho lo que debo limpiar de mi antes de decir nada y aún estando limpia, sigo siendo nadie para señalar, aunque si soy alguien para mostrar y ejemplificar, si soy alguien para corregir e impartir la misma disciplina que he aprendido, los señalamientos de nada sirven, la disciplina y el carácter si.
Acusar y criticar es perder tiempo observandose a si mismo en los espejos ajenos.
Si realmente nos importa que alguien este actuando mal y nuestro corazón alberga amor verdadero entonces aunque nuestro sentimiento nos embriague de lástima el carácter debe enderezarnos y así entonces mostrar corrección. En la falta de corrección a quien se dice amar, hay una carencia de amor sano y sereno. Hay cosas que se enseñan con caricias, otras con carácter y disciplina. Jamas se abandona a quien se ama, aún y cuando el amado se sienta abandonado por uno. ¿Acaso un padre que realmente ama abandona su hijo en su corazón aún y cuando lo deja irse, acaso cuando le aplica castigo y corrección deja de amarlo? No, aunque no este, siempre estan, ese es el amor verdadero, no el que se encuentra en la complacencia de las esquinas de nuestros caprichos.

Así que si no vas a apoyar, corregir y aportar nada bueno a esa persona a la cual criticas y señalas, cállate la boca y ocúpate de ti, que seguramente sus fallas, son las tuyas.

Iv Molina.

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