Me niego a aceptar algo en mi vida que no quiero por simple conformismo, por miedo a sufrir, a la soledad, por miedo a cualquier excusa que no me permita luchar, por miedo a esperar. Me niego a la mediocridad de vivir según un destino que no es el que quiero ni por el que he luchado, vivido y crecido. Me niego a conformarme con los oscuros secretos humanos, me niego a flaquear en mis creencias, a jugar al gurú hipócrita, a creer y no cambiar, a luchar sin ganar y echarme a llorar… Me niego a la mediocridad del peor es nada, a los susurros despiadados de los que viven derrotados y flotando como plumas al viento… Dios es un Dios de valientes, de paz… Yo, negocio con Dios. Me niego a vivir una vida distinta a la que quiero y por la cual lucho solo porque sea duro vivirla… Yo, negocio con Dios. Y nada de lo que sea bueno, justo, correcto, sincero, puro, de procedencia cristalina y divina se alcanza por caminos amplios y sencillos, Yo, negocio con Dios, ¿entienden por qué la mayoría son infelices desdichados y amargados? Porque el camino ancho y espacioso es el más sencillo…
lunes, 31 de octubre de 2011
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