Con las manos elevadas
implora mi alma
despellejas la calma
escalofrios en mis entrañas.
Sucumbo abatida
me rindo de rodillas,
un grito libera la pesadilla,
el constante gemir de la osadía.
Tu susurro reclama,
tu susurro pregunta:
¿Quién eres tu?
¿Quien eres tu?
Se me dibujan espinas
se me dibuja un lomo
en la vigilia de tus ojos.
¿Quién eres tu?
Se ata esta angustia,
el susurro ya no asusta,
se lo chupa la tierra,
ahi va todo lo que condena.
Iv Molina
11 de junio 2011.
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