sábado, 17 de septiembre de 2011

La Bifurcación

Estaba Ana sentada en su auto. Llamadas y llamadas entraban a su celular. Era una noche oscura de una lluvia torrencial. Apagó el celular.
Sentada con las lágrimas en sus ojos,  en pleno centro de la autopista montada en el rayado  de la bifurcación. 5 minutos bastaron para darse cuenta, para notar que ya todo había pasado que todo eso por lo cual había luchado ya no existía en ningún lugar, solo en su cabeza.

Gritó desesperadamente:


 -¡TANTO QUERÍA QUE ME AMARAS DE NUEVO QUE SE ME OLVIDO COMO AMARTE!… ¡¡¡DESGRACIADO!!!, SE ME OLVIDO AMARTE, TE HAS IDO Y SE ME OLVIDO COMO AMARTE…
Estaba ahí en lo oscuro llorando inconsolablemente. Ella sabía que fuera a la derecha o fuera a la izquierda lo dejaría atrás, si seguía lo dejaría atrás para siempre. Ya no podía regresar, no por la misma vía y si lo hacia por alguna otra ya sería muy tarde. Era tiempo de dejarlo ir, seguir, bien fuera a la derecha o a la izquierda. Ya no había vuelta atrás es hora de soltar su mano fugaz, ficticia, su mano de cal.
Ana, se te olvidó como amarle. Ya has llegado a la bifurcación. Sacude el polvo de su ausencia. Continúa a la derecha o a la izquierda.


 Iv Molina.

0 comentarios:

Publicar un comentario