Caminando al baño, repetía en voz alta:
-Hueles a ayer, hueles a adios, el mundo le ganó a tu corazón, hueles a pasado, a olvido. Su desaliento y su despojo, me huele a que ya se agotaron los "hasta pronto".
Caminó con el rostro deformado por la seriedad y la tristeza que sobra del dolor, esa que una sonrisa disfraza pero no oculta. Mientras iba al baño y se sentaba en el sanitario a despojarse de su porqueria física, gritó como un rey en su trono que hace el anuncio de una nueva ley con su mano derecha levantada:
En silencio se quedó con su mano derecha levantada, sentado en su poceta negra de porcelana pensó:
-¿Y ahora qué haré? ¿por dónde empiezo?
Corrió por toda la casa riendo locamente, arremetió con todo el pasado que le anclaba a ella. Dulcinea se había ido y él se divertía con sus molinos de viento como hacía años que no se habia divertido marchito en el dolor de un amor sin olvido.
Iv Molina
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